Los nuevos carriles bici de Madrid. Una mirada del autor.

Hace tiempo que en esta página de movilidad y transportes no establecíamos un artículo dedicado a este vehículo ecológico, que cada vez más tiene más usuarios por las calles de Madrid y que representa el 1% de la movilidad matritense. Por ello, he querido realizar un artículo sobre estos nuevos viales para las bicicletas.

Los nuevos carriles de Madrid.

Durante este año, el Ayuntamiento de Madrid ha establecido un tipo de carril bici que se establece en las zonas de Las Tablas o Montercarmelo, el cual consiste en la creación de un carril especifico para la circulación de bicicletas y al lado los carriles de circulación de los otros tipos de vehículos. El más próximo a este nuevo carril, se limita la circulación a 30 km/h, tal y como existe en los distintos carriles que hay en Madrid.

Para reforzar la seguridad, el Ayuntamiento de Madrid inició obras a su alrededor para mejorar la seguridad en los giros y en zonas de espera, para que las bicicletas pudiesen ser más visibles y que no entrasen dentro del trafico, como ocurría en algunos puntos de conexión de calles y avenidas. Las soluciones eran la puesta en marcha de pequeñas islas en el medio, para proteger la circulación y tener un distribuidor fijo del flujo de vehículos y bicis.

Pero como toda obra, posee sus inconvenientes para todos. A pesar de que este sistema esté pensado para mejorar la movilidad ciclista, que este carril esté pegado al lado de las zonas de estacionamiento de vehículos, supone un peligro y un retraso para los ciclistas. El peligro siempre es la imprudencia de los conductores, al no establecer la correcta visualización de los retrovisores, en la comprobación de que ningún ciclista suele circular en ese momento.

Otra de las acciones es invadir el espacio destinado para los distintos vehículos. Varios vehículos ocuparon este espacio destinado para la bicicleta a pesar de que existen una serie de marcas viales que indican el espacio destinado para un tipo de vehículos y reforzándose con señales verticales.

Este sistema también ralentiza a los ciclistas, ya que el ciclista tendrá que cambiar y volver a dicho carril cuando haya algún vehículo o corte del carril, a modo de un servicio de autobuses que debe salir y regresar a su carril para sortear vehículos. Todo ello, supone que el avance del ciclista sobre el transporte privado, a veces no se hace con la mayor facilidad.

Los nuevos carriles bici por la izquierda.

Ante estos problemas, el Ayuntamiento de Madrid estableció un caso bastante curioso en Madrid de este tipo de carriles: la puesta de este carril en el carril más izquierdo de la calzada, tanto en sentido ascendente como descendente.  Los ejemplos pueden ser en la calle de Toledo o en la calle Aquitania.

Una de las ideas que se establece es que el ciclista gana seguridad al evitar a los vehículos que estén aparcados a su derecha. Las colisiones con la apertura de puertas y el alcance marchan atrás, quedan eliminados.  Si es cierto que se evitan y que el ciclista gana una mayor comodidad, pero también supone otros problemas durante la circulación viaria.

Como norma general, el ciclista debe situarse lo más a la derecha posible de la calzada. En Madrid no existen arcenes, con lo cual su circulación debe hacerse por el carril situado a la derecha.  Esto ya dificulta un poco la existencia de un carril exclusivo para bicicletas en el lado izquierdo, ya que debe atravesar todos los carriles rápidamente para situarse en este carril. Sí estuviese en el lado derecho, los giros serían mucho más fácil para vehículo no motorizado.

Otro de los casos es que el ciclista desee adelantar a otro ciclista. Como norma general, los adelantamientos en zonas urbanas no tienen reglamento alguno, ya que siempre circularemos por el carril que más nos convenga a nuestro destino. Pero para un ciclista, el adelantamiento siempre es mejor hacerlo por el lado izquierdo que por el derecho, ya que por el carril de la derecha se puede establecer que a tu otro lado no tienes ningún vehículo en movimiento.

Pero también supone un problema para los conductores que este carril se sitúe en el lado izquierdo. La circulación de los vehículos siempre se atiende con mayor precaución al retrovisor derecho y el interior, debido a que la circulación siempre se ejerce en el lado derecho, salvo excepciones que debemos mirar al lado contrario.

Las soluciones en los giros.

Ambos sistemas establecen en sí serios problemas para la realización de los giros. Los carriles al estar en un lado u otro, siempre hacen que los ciclistas en muchos casos tengan distintos problemas a la hora de proseguir su camino.

Las desconexiones entre los carriles establecidos en Madrid, hace que muchos ciclistas opten por establecer una “diagonal” a lo largo de las calles, para situarse en el otro extremo de la calzada, situarse en ese carril que más le convenga y poder hacer el giro. Todo ello siempre con precaución y mirando a los lados, para vitar alcances por despistes. Esta práctica, se observa siempre que la circulación este en movimiento.

Pero otra de las ideas que, en mi opinión me parece la más acertada, es la de establecer una zona donde los ciclistas se establezcan delante de la línea de detención de los vehículos. En este hueco que se forma, es el idóneo para establecer el cambio de carril con optima seguridad y colocándonos de forma sencilla. Claro está, que esto siempre que este la circulación interrumpida.

Pero, ¿están bien o están mal diseñados?

En este sentido, personalmente prefiero que el carril ciclista se sitúe en la derecha y que sea opcional para el usuario. La obligatoriedad a veces es necesaria, pero para una movilidad urbana en muchos casos, que un carril no sea obligatorio permite mayor adaptabilidad a los vehículos, para cambiarse de carril.

Creo que este tipo de carriles puede atraer al mayor número de personas, ya que la colocación de estas guías y señalizaciones, hace entrever que muchas personas que sentían un poco de inseguridad por los ciclocarriles, tengan un poco de mayor seguridad a la hora de establecer su circulación.

Pero creo que estos carriles deberían de tener en algunos puntos, algún pivote de carretera o un sistema de aleta de tiburón, para establecer que en ese punto comienza un carril segregado y que únicamente los vehículos pueden atravesar en caso de que hagan un estacionamiento.

Esta última idea lo único que conlleva es que las personas debemos establecer una serie de convivencias entre las diferentes movilidades existentes. A su vez, sería conveniente que se reservase el carril más próximo a una velocidad inferior a la de circulación normal, para que los conductores tengan mayor previsión de cambios de carril de los ciclistas.

La circulación de los ciclistas debe ser una prioridad para la movilidad de las grandes ciudades. Garantizar la circulación de este tipo de vehículos debe ser una de las misiones que deben tomar los organismos. La práctica de nuevas islas en medio de las grandes intersecciones, servirán como apoyo para dar fluidez y seguridad a todos los implicados.

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