El transporte por carretera y la contaminación. Un deterioro de la calidad del aire en la Comunidad de Madrid.

Imagen de la contaminación en Madrid vista desde la Comunidad de Madrid. Fotografía extraída de El País.

Durante estos días, la contaminación en la ciudad de Madrid ha sido objeto de tratamiento por parte de los grandes medios periodísticos, debido a que durante estos días festivos de diciembre y enero, la ciudad de Madrid ha visto como durante cinco días se ha activado el Escenario 1 del protocolo de contaminación. Una imposición medioambiental que muchos se cuestionaban por su larga duración y por no eliminar los efectos de ella. Es por ello, que nos hemos decantado por establecer un artículo de opinión acerca de este problema.

La larga duración de los protocolos de contaminación en invierno.

Durante los meses de invierno, la ciudad de Madrid y la Comunidad de Madrid registran los valores medios más bajos del año.  En la ciudad de Madrid, principal lugar donde se mantiene más tiempo la contaminación de nuestra Comunidad, las temperaturas máximas en periodo invernal suelen rondar los 8 grados centígrados positivos de media y los 1.6 y 4.2 grados centígrados de mínimas en todo el periodo anual. Mientras, en otros meses del año, las temperaturas suelen ser superiores a los 8 grados y llegar a los 30 grados de media, sobre todo en los meses de verano.

Por otro lado, tenemos que establecer las lluvias que se producen. En invierno, los modelos de precipitación indican que es un mes bastante seco, pero mucho menos que en verano, siendo el segundo mes más seco del año. La humedad que se consigue en invierno, son provocadas principalmente por las heladas y por la nieve, aunque este último factor ambiental es muy escaso en Madrid, siendo 4 días, de media anual, los que ocurre dicho fenómeno meteorológico.

Con estas temperaturas, se ofrece el fenómeno común de la inversión térmica. Este fenómeno es producido en momentos anticiclónicos – época sin lluvias y con grandes heladas en el territorio – haciendo que el suelo se enfríe rápidamente por radiación. Al estar el suelo más frio, hace que en las capas más altas de las ciudades el aire este más cálido, impidiendo a los contaminantes salir a la atmosfera ya que el frio hace que se estabilicen en zonas más bajas de las ciudades. Los contaminantes son más visibles en las ciudades y es por ello que cuando vemos en el horizonte la ciudad de Madrid, observamos esa capa negra que envuelve a Madrid y a su alfoz. En verano, la inversión termina no es tan fuerte y los contaminantes se desplazan rápidamente por Madrid, en base a la dirección del aire.

Debemos decir también, que la pendiente y el relieve de Madrid capital y de algunas poblaciones de la Comunidad de Madrid, influyen notablemente en la eliminación de los contaminantes. Si una ciudad o población dispone de una estructura en forma de valle, en caso de inversión térmica, los contaminantes no podrán disolverse con tal facilidad. Al mismo tiempo, el efecto de “isla de calor” hace que en las grandes ciudades se produzcan altas temperaturas por las actividades generadas en la periferia.

La contaminación de Madrid. La polémica sobre MadridCentral y las emisiones.

Dejando atrás los problemas políticos sobre la constitución de MadridCentral, la cual podemos denominar el Área de Prioridad Residencial del centro de Madrid; tiene una estructura de 520 hectáreas, frente a los 60.708 hectáreas  que posee la ciudad en su ámbito municipal. La restricción supone un mínimo impacto para la ciudad, teniendo más de la mitad del espacio disponible para la libre circulación de todos los vehículos que alberga la ciudad, salvo en caso de implantación del Escenario 2 del Protocolo Anticontaminación de Madrid.

Después de introducir esta pequeña nota aclaratoria sobre la ciudad de Madrid y el área restringida, en algunas partes, para los ciudadanos; nos gustaría hacernos reflexionar en base a esta pregunta: con la implantación de MadridCentral, ¿creímos que la contaminación de la ciudad de Madrid desaparecería en su totalidad y eliminaríamos el protocolo anticontaminación de la ciudad?

Algunos medios periodísticos, afirman que la imposición de MadridCentral ha sido un fiasco para la ciudad de Madrid y que los niveles de contaminación siguen altos. Cierto es, que desde la implantación de MadridCentral, los escenarios del protocolo anticontaminación han sido vigentes en estos últimos días desde que se introdujo MadridCentral y antes de se estableciese ese perímetro de prioridad. Sin embargo, nos debemos cuestionar qué estaciones son las que han desarrollado esos valores de más de 180 μg/m³ de NO2 para establecer el sistema de preaviso o aviso de contaminación en la ciudad de Madrid. Con la entrada de MadridCentral, las estaciones medidoras de calidad del aire dentro del perímetro – plaza del Carmen e incluyo plaza de España – no han establecido ningún aviso por concentraciones superiores a 180 μg/m³ de NO2. Sin embargo, en momentos anteriores, la estación de plaza de España superaba los 180 μg/m³ de NO2, abultando el problema de la contaminación en el centro de la ciudad.

Sin embargo, la percepción de muchas personas es que los protocolos han sido cada vez más duros en Madrid y sin embargo la contaminación no ha bajado. Cierto es que en años anteriores hemos tenido menos impactos en la calidad del aire y con menores días de activación de los escenarios de contaminación. Cada año, la meteorología es totalmente distinta y con diferentes mediciones en los pluviómetros, sistemas de medición del aire e incluso la insolación que surge en una ciudad. Cierto que en 2014 los valores de NO2 en la ciudad eran muy bajos y con un protocolo de contaminación que únicamente avisaba cuando se superaban los 200 μg/m³. Con el cambio del protocolo anticontaminación disfrutamos de avisos cuando se superan los 180 μg/m³, dato importante a tener en cuenta, ya que Madrid en muchos casos supera los 180 μg/m³ y se activa los distintos escenarios. Estos datos, deberían ser contrastados con otros datos con la activación del nuevo protocolo, las distintas medidas adoptadas y observar la tendencia que sugiere la contaminación.

En caso de comparativa, es interesante observar la evolución de muchas estaciones de la red desde el periodo 2015-2017 del Ayuntamiento de Madrid. Al estar en esos años los valores de 200 μg/m³ de NO2 y un límite de media anual de 40 μg/m³ de NO2, podemos realizar una comparativa. En ese periodo se observa una tendencia alcista en algunas estaciones (casos de las estaciones de Escuelas Aguirre, Villaverde, Farolillo, Barajas Pueblo o Juan Carlos I), casos que tienden a la baja (como Barrio del Pilar, Moratalaz, Tres Olivos, Ensanche de Vallecas o Retiro) o simplemente se mantienen igual, con la estación de El Pardo. Las tendencias en muchos casos son muy distintas y poseen pequeñas cualidades, que hacen cambiar los valores y avisos de alto contenido en nitrógeno.

La contaminación en la Comunidad de Madrid. Una tendencia de mala calidad del aire.

Aunque nunca se establezca de forma sencilla y con datos sobre la contaminación ambiental, la Comunidad de Madrid también se ve afectada por los gases contaminantes de la atmosfera. La evolución de este año 2018 en la calidad del aire de la Comunidad de Madrid, no es todavía disponible en su Informe anual, caso igual del Ayuntamiento de Madrid. Debido a la instalación de nuevas bases, hemos escogido el periodo 2016-2017 por motivos de que existen un mismo número de bases medidoras. Visitando los datos que nos proporcionan los informes, observamos que en 2016 solo dos bases medidoras, dos días del año, superaron los 200 μg/m³ de NO2. Estas bases fueron Getafe y Majadahonda. Sin embargo, 2017 no fue un buen año para la calidad del aire de la Comunidad de Madrid. Debido a los distintos factores medioambientales, varias estaciones superaron los 200 μg/m³ de NO2 durante varios días del año. La estación de Alcobendas superó dicha cifra un solo día, la estación de Coslada cuatro días, la estación de Getafe se superó esta cifra quince días, y finalmente la estación de Collado Villalba solamente dos días.

Como hemos realizado en el caso de Madrid, es preciso hacer una comparativa de la calidad del aire en los distintos cumplimientos del valor medio anual, situado en los 40 μg/m³ de NO2 anual. La comparativa de 2016 y 2017 nos revela que hay estaciones que descienden en la media anual (caso de Alcalá de Henares,) suben la media de las estaciones (casos de Alcobendas, Coslada, Rivas, Alcorcón, Fuenlabrada, Leganés, Getafe, Móstoles, Valdemoro, San Martín de Valdeiglesias), o incluso se mantienen como el caso de Collado Villalba o El Atazar. Como se observa en los datos proporcionados por el Informe de la Calidad del Aire, la media anual de NO2 de las estaciones era de 24 μg/m³ en  2016, y  de 26 μg/m³ de NO2 en 2017. Una superación en la contaminación de la Comunidad.

Los contaminantes más importantes y el protocolo adaptado a la contaminación.

Antes de comenzar el análisis de los orígenes de la contaminación, es preferible realizar una serie de menciones a los principales factores contaminantes que existen en las grandes ciudades y que también se trasladan a otros puntos de las poblaciones limítrofes del foco de contaminación. El primero de los contaminantes que se tratan son las partículas en suspensión (PM10), las cuales son problemáticas porque penetran el interior del organismo por medio de las vías respiratorias. Suelen ser polvos de ceniza, restos de hollín, humos de grandes factorías, etc. Los siguientes son los dióxidos de azufre (SO2). Este contaminante es un gas incoloro y no inflamable, provocado principalmente por la combustión de carbón, fuel o gasóleo. Suelen ser producidos por las centrales térmicas, industrias, tráfico de vehículos pesados, elementos que funcionen con carbón o con fuel. Si se combina con el agua, suele desarrollarse la famosa lluvia acida.

Otro de los casos de contaminación son los óxidos de Carbono (monóxido de (CO) o dióxido de carbono (CO2). Estos gases, de gran conocimiento por parte de la población general, son conocidos por ser provocados por la combustión de los automóviles de transporte, y con menor incidencia en el sector residencial y la industria; y su efecto en el calentamiento (efecto invernadero). Para finalizar, hablaremos del principal contaminante reconocido en los protocolos anticontaminación de Madrid y de la Comunidad de Madrid que son los compuestos de Nitrógeno (NOx). Tanto el oxido de nitrógeno (NOx) como el dióxido de nitrógeno (NO2), son gases que se combinan con el ozono y permanecen en nuestra atmosfera, formando la boina de contaminación de las ciudades. Los principales potenciadores de este elemento son las reacciones de combustión de los vehículos y las grandes instalaciones cementeras. En mucha menor medida, las residencias contribuyen a este gas con el uso de las calderas.

Como observamos, el principal problema de la ciudad de Madrid y de su Comunidad radica en las capas de contaminación producida por los gases de NOx. Es por ello, que ambos Protocolos se enfocan a la erradicación de estos elementos, teniendo en cuenta, de igual forma, que otros gases permanecen en el aire de nuestra Comunidad y que su control debe ser también estricto.

En el caso de la contaminación de las ciudades, ¿Cuáles son los principales productores de la contaminación?

Tras la breve mención de los contaminantes en la ciudad y población de la Comunidad de Madrid, es importante destacar en qué medida proporcional destacan las distintas emisiones. El NOx es un gas que desde el 2008 se ha ido manteniendo en sus valores, dependiendo principalmente de los anticiclones que surgen en el clima. Como expusimos, principalmente el dióxido de nitrógeno es un contaminante cuya principal fuente emisora es el tráfico rodado, particularmente los vehículos que utilizan diesel como combustible. Y como observamos, el transporte sigue siendo el principal contaminante de la ciudad, a pesar de que otras personas crean que solamente los problemas son provocados por otros factores.

En la cuestión del transporte, los datos aportados por el Ayuntamiento de Madrid en su Plan de Calidad del Aire, establecen que el transporte por carretera supone el 31% de los gases de efecto invernadero. Asimismo, el transporte produce el 51 % de las emisiones de NOx procedieron del tráfico rodado, así como el 61 % de las partículas PM10, el 55 % de las emisiones de PM2,5 o el 55 % de las emisiones de monóxido de carbono (CO). Al mismo tiempo, el 70% de la energía de los combustibles se destinaron para la flota por carretera. Unos datos que superan en muchos casos, la mitad de las emisiones emitidas a la atmósfera de Madrid.

En cuestión del transporte, los vehículos turismos fueron la principal fuente de contaminación, destacando el 81.2 % de todos los vehículos que circulan por Madrid. Los autobuses, representaron el 1.7% de los vehículos en circulación total; siendo los de la EMT de Madrid el 0.7% de los autobuses en circulación por la capital. De la flota destacamos, en base a fuentes de la propia empresa, en su mayoría son GNC (Gas Natural Comprimido) son un 64.80%, Híbridos (16.33% de la flota) y eléctricos (1.76%). El restante, 17.11% es de gasóleo con un sistema EURO V en sus modelos. Entretanto, los ciclomotores y motocicletas representan un 2,7%, y los servicios de taxis-autotaxis representaron un 4,9% de la circulación matritense. El parque móvil representado en Madrid, destacan los servicios de taxis movidos por tecnologías alternativas.

En el caso de los sectores residencial, comercial e institucional (RGI) existen como focos de contaminación para la ciudad de Madrid. Principalmente, fuentes producidas por aparatos electrónicos, cocinas, calefacción, refrigeración y generadores de agua caliente. Este sector residencial, comercial e institucional, consume el 100 % de la biomasa usada en Madrid, el 83,16 % del Gas Natural, el 13,7 % de los derivados del petróleo, el 85 % de la electricidad, y el 100 % del carbón, la solar térmica y la geotérmica. Si hacemos un cálculo del balance energético de la ciudad de Madrid, 52,06 % del consumo energético del sector proviene de la energía eléctrica, mientras que el gas natural supone el 35,8 %, los derivados del petróleo el 9,83 %, el carbón el 1,1%, la biomasa el 0,36 % y las energías térmicas renovables en su conjunto (solar y geotérmica) el 0,73 % restante.

Sin embargo, el Plan de calidad del Aire en la Comunidad (Plan Azul) destaca que en el horizonte 2020, fijaba una reducción del 5% para compuestos orgánicos volátiles y de un 15 % para óxidos de azufre y óxidos de nitrógeno. Los datos obtenidos del Plan Azul, indican que las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx ), así como de monóxido de carbono (CO) se deben principalmente al sector transporte, con un 79% y 77% de las emisiones totales de estos contaminantes. Muchas de las aéreas donde se aprecia los elementos de óxidos de Nitrógeno (NOx) y de monóxido de Carbono (CO), se localizan en el aeropuerto de Barajas y en los principales núcleos urbanos, siendo la ciudad de Madrid dónde mas índices se recogen, así como en las principales vías de comunicación por carretera.

Debido a la inexistencia de publicaciones de la Comunidad de Madrid sobre las emisiones a la atmosfera de contaminantes durante estos últimos años, tenemos que utilizar los últimos disponibles para poder ser cotejados. Dicho estudio se realizó en el año 2016, siendo un documento de importancia para la valoración de la calidad del aire. Los observados dentro de las categorías seleccionadas, el transporte por carretera nos muestra importantes datos. Por un lado, es el medio que más óxidos de Nitrógeno emitió a la atmosfera (32.323 toneladas), el medio con mas emisiones de monóxido de Carbono (44.082 toneladas). Enlazando con el monóxido de carbono, el transporte terrestre emitió 8.231 kilotoneladas de este gas a la atmosfera. Del mismo modo, el transporte terrestre se confirma como el medio estudiado con más emisiones de metales pesados, como el Plomo (2.844 kg) o de Zinc (4.760 kilogramos).

Para finalizar con estos datos, el transporte por carretera se erigió como los principales emisores de partículas de PM2.5 (1.669 toneladas), PM10 (2.213 toneladas) y ofreciendo un total de partículas suspendidas totales (PST) con 2.889 toneladas. Al ser el transporte terrestre un medio movido principalmente por hidrocarburos, los datos de los compuestos orgánicos denominados hidrocarburo aromático policíclico (HAP), son el causante de estas emisiones en 2016, emitiéndose 1.198 kilogramos en ese mismo año. La Comunidad de Madrid realiza una comparativa entre las emisiones de 1990 y 2016, una comparativa con bastantes años de diferencia y que nos llama muchísimo la atención la trayectoria del transporte.

En el año 1990 el sector del transporte emitió 5.065,71 kilotoneladas de CO2. Estas kilotoneladas son en base a la conversión total de emisiones de Dióxido de Carbono (CO2), Metano (CH4) y Oxido nitroso (N2O). Mientras, en 2016 el sector del transporte aumentó las emisiones de CO2 llegando a emitirse 9.344,15 de kilotoneladas de CO2. Las cifras que han aumentado son las emisiones de CO2. La subida de las toneladas se debe principalmente al aumento de emisiones de CO2 (4.954,03 kilotoneladas en 1990 y 9.234,16 kilotoneladas en 2016) y en Oxido nitroso (46,78 kilotoneladas en 1990 y 92,14 kilotoneladas en 2016).  Sin embargo, bajan las emisiones de Metano (64,90 kilotoneladas de CH4 en 1990 a 17,85 kilotoneladas en 2016).

En conclusión, el documento de Calidad del Aire establece que los sectores que mayor contribución tuvieron a las emisiones directas de gases de efecto invernadero (sin contabilizar las emisiones indirectas) fueron, por este orden, transporte (45%), industria (21%) y uso doméstico (17%). Si se hace un cómputo de gasto energético de electricidad, el transporte sigue siendo el principal problema, consumiendo el 33% de la energía. Le siguen el uso doméstico con un 22% y finalmente la industria con un 19%.

Conclusiones del autor.

Como hemos explicado, de la mejor forma que sabemos hacer, con datos establecidos de distintas fuentes gubernamentales, el trafico y la circulación por nuestras carreteras han emitido miles de toneladas en nuestra atmosfera. Los datos que los medidores han establecido, han visto que las superaciones de óxidos de nitrógeno o monóxidos/dióxidos de carbono han ido aumentando paulatinamente en el interior de las ciudades, extendiéndose a muchos núcleos de la periferia de la capital y que poco a poco empobrecen el aire que respiramos cada día.

Cierto es, que con las épocas invernales los contaminantes no siempre se desplazan a la distancia que queremos para respirar mucho mejor, siendo la contaminación a veces tratada como de una bolsa de basura, una bolsa la cual tiras al contenedor y los problemas desaparecen. El problema sigue estando después con esos restos de basura, los cuales se intentan reciclar, pero que en otros casos se destinan en un futuro incierto. Igual debemos pensar con los contaminantes de la ciudad. No podemos depender de que venga el viento o la lluvia y desplace la contaminación hacia otro punto de Madrid y de la Comunidad de Madrid o de la Península. La calidad del aire debe ser buena o admisible para los ciudadanos de distintos municipios y ciudades, donde todos necesitamos respirar un aire adecuado para realizar las tareas comunes de muchas personas, tales como caminar por las calles, visitar un parque o simplemente levantarte sin irritaciones en la garganta.

Ante ello, el transporte por carretera ha ampliado su crecimiento en el número de parque de vehículos y de las miles de kilotoneladas emitidas en la Comunidad de Madrid y en la propia ciudad de Madrid. La imposición de un protocolo de contaminación puede reducir nuestras emisiones a la atmosfera notablemente, siendo un sistema de restricción para muchos vehículos, en algunos momentos en que la calidad del aire no es admisible, y de disuasión para que los usuarios de sus vehículos se desplacen en otros medios alternativos, con menor impacto para la atmosfera, caso de la red de transporte público por carretera o por ferrocarril.

Creemos que los objetivos del Plan Azul de la Comunidad de Madrid no han sido totalmente cumplimentados para el horizonte 2020, caso de la construcción de los carril bus-VAO en las principales autovías de acceso a Madrid o la gasificación del corredor Madrid-Valencia, elementos que ayudarían a una mejora del transporte por carretera. En el caso del Ayuntamiento de Madrid, la incorporación del Plan A de Calidad del Aire ha sido de gran ayuda para la ciudad de Madrid. Sin embargo, hay elementos que deben ser primordiales como mejoras en los viales de la ciudad, gasificar estaciones de servicio o en el caso del horizonte 2020, intentar establecer una reconversión de los vehículos más contaminantes de la ciudad de Madrid en nuevos vehículos con menor impacto ambiental; ya que el plan deja bastante más tiempo del horizonte para renovación de un vehículo industrial. Lo que debemos tener claro, es que las autoridades deben estar coordinadas en este aspecto y que lo ofrecido por estos planes ha de ser una realidad en un futuro. La importancia de mantener la calidad del aire en buen estado es parte de todos.

Fuentes consultadas.

Página de contaminantes del aire de la Comunidad de Madrid.

Plan A de calidad del aire de Madrid

Plan Azul+ de la Comunidad de Madrid

Inventario de emisiones a la atmosfera en la Comunidad de Madrid

Calidad del Aire en Madrid (2017)

Informe anual sobre la calidad del aire en la Comunidad de Madrid (2017)

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